La fundición a la cera perdida, con unos 6000 años de antigüedad, permite crear piezas metálicas a partir de un molde. Se modela en cera, se recubre con arcilla y, al calentarse, la cera se elimina dejando un hueco que se rellena con metal fundido, obteniendo una réplica exacta.
Aunque hoy han mejorado los materiales, el proceso sigue siendo prácticamente el mismo.